Internet: la comunión de los santos

Para Maffesoli, hemos trascendido la lógica política de la modernidad. De una u otra forma, se ha saturado, se ha desgastado al grado que están emergiendo nuevas formas de relación. En concreto, esto quiere decir que el lazo social que nos une como sociedad ya no tiene que ver completamente con el vínculo Estado-ciudadano; ese enlace lógico, funcional, racional, originado por un contrato social que le permite al Estado gobernar, quitándole un poco de libertad a sus habitantes, a costa de su protección contra el otro, el enemigo de la nación.

 

De modo que lo social (concepto derivado desde lo racional) y el individuo (ser que se deprende de la noción de Estado) ya no son conceptos tan atinados para describir la vida cotidiana. Con el surgimiento de las megalópolis y el neoliberalismo, ahora lo socialidad (concepto pensado desde la proximidad afectiva) y la persona (ser que cumple un rol o máscara, no una función racional) son los nuevos conceptos que permiten entender el re-encantamiento del mundo desde el vaivén masa-tribu.

 

¿Qué significa todo esto? Nada más que la cotidianeidad neoliberal se ha instalado dentro de un mundo pasional que, a la manera de una centralidad subterránea, actúa como una fuerza interna (potencia), lo cual, genera una multiplicidad de efectos distintos. Por ejemplo, el surgimiento de las tribus urbanas: grupo de personas que tienden a reunirse más desde la proximidad, lo plural, lo afectivo o el simple hecho de “estar juntos”; y no la conveniencia racional, o la adherencia a un contrato social.

 

La era de las tribus y los nómadas ha llegado. La lógica del clan o la mafia (todas formadas de lo familiar) se ha instalado entonces. Pero ¿cómo explicar esto con Internet? Para el autor, Internet es la nueva comunión de los santos, es decir, ese lazo que en los siglos III y IV, tras la desaparición del Imperio Romano, unió a la infinidad de sectas cristianas. De modo que Internet es el medio por el cual tribus más o menos similares pueden construir una conexión online que trascienda en un intercambio de significados, una reunión en la realidad offline, una relación afectiva que se manifieste más allá de la pantalla (tanto física como simbólicamente).

 

Facebook y Twitter no se quedan atrás. Dentro de estas dos plataformas cibernéticas hay más vínculos humanos que tecnología. Estas relaciones humanas siguen esta nebulosa afectiva que menciona Maffesoli: la de la socialidad. La red formada desde Internet tiene que ver más con una identificación desde la afectividad y la proximidad que de un cálculo racional o un lazo político (Estado-ciudadano). Los videos virales son el resultado de una empatía entre personas, no de una percepción rígida que entiende el contenido lógicamente.

 

Aires a Nietzsche: toda destrucción es una nueva construcción. El desencantamiento de la idea del progreso y lo político genera formas distintas de experiencia vital más apegadas a épocas pasadas o a las tribus que viven en el Amazonas; lo cual no significa que lo político esté muerto, sino que está entretejido en la urdimbre de la centralidad subterránea y la nebulosa afectiva que describe Maffesoli.

 

 

Luis Jaime González Gil

Maestro en Psicología Social por la Universidad Autónoma de Barcelona y Director de eResearch en Antropomedia 

Email: luisjaime@antropomedia.com

 

 

Referencias

  • Maffesoli, M. (1990). El tiempo de las tribus. Barcelona: Tesys.

 



 

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