Internet ¿árbol o rizoma?

 

El árbol nos atrae, se ha convertido en una metáfora que muestra cómo pensamos en Occidente. El tronco representa la base o, mejor dicho, la unidad en la que todo descansa: de ahí salen las ramas, y las ramas de las ramas, y la ramitas que se encuentran sobre las ramas de las ramas, y las hojas depositadas en las ramas que ornamentan al árbol desde el color verde, rojo y amarillo, y en ocasiones, los frutos jugosos o secos que se encuentran en la extremidad. Pero al final si uno quita el tronco (o la raíz me podrían objetar), no hay ni ramas, ni ramas sobre las ramas, ni hojas que decoran todas las ramas, y ni siquiera esos frutos que saben tan bien.

 

Pensemos en un ejemplo desde la lingüística de Chomsky: en ella, pareciera que la lógica binaria constituye el modelo que define las oraciones. Su árbol que explica el lenguaje es una estructura que comienza desde un punto y procede por dicotomía, tal como un diagrama genealógico.

Sin embargo, esta idea también se puede pensar ontológicamente, y por tanto, tendríamos el derecho a decir que la realidad humana depende de un solo modelo-esencia, y ergo, la coordinación entre individuos está sujeta a un estructura de poder que funciona como un tronco, base de todas las acciones.


Fuera de esto, Deleuze y Guattari proponen otra forma: el rizoma. Un modelo, en el cual, la formación de los elementos no sigue líneas de subordinación jerárquica; es un sistema sin centro, jerarquías o significado imperante; se define, únicamente, por una circulación de estados. Con otras palabras, el rizoma, visto ontológicamente, es una red limitada, en la que la relación no se realiza por rutas dadas por adelantado, sino que todos los participantes son intercambiables. De suerte que la coordinación de las operaciones locales y la sincronización de lo finito genera un resultado global sin un cuerpo central, que en la metáfora del árbol sería el tronco-esencia.


Traduzcamos lo dicho a Internet. Si descargamos un mapa sociométrico de las conexiones que generamos en Twitter o Facebook, podríamos ver cómo en cierto tiempo se ha construido una estructura parecida a estos tallos subterráneos que mantienen cierta forma, pero que su crecimiento no está definido del todo por un eje central. Estos tallos son como la mala hierba, némesis de los esfuerzos humanos para construir una ciudad cemento: así lo rizomático trasciende la lógica definida a priori, crece entre las cosas, llena el vacío, en fin, permite la línea de fuga de la estructura definida por el cemento y los árboles que decoran la ciudad.

Empero, no radicalicemos, como bien prevé Reynoso en su libro Árboles y Redes, crítica al pensamiento rizomático, no es que no haya jerarquías nunca, y que necesariamente hay en las redes una bondad, una armonía con la naturaleza o un igualitarismo constitutivo, habría que ver las redes de prostitución y de trata de blancas para desestimar esta idea.


No establezcamos una dicotomía: árbol vs rizoma. No es que todo sea caos en Internet o  en la constitución del saber o la formulación de enunciados, sino que sí hay estructura, pero con el devenir, ésta puede variar, puede mutar, es susceptible a que aparezca la mala hierba ya mencionada, o en el ejemplo de Internet, que el grafo tome otra forma muy distinta y que el eje central (que actuaba en ese momento) se difumine. De modo que la estructura o el árbol siempre es parcial, dentro de lo arbóreo hay una lógica rizomática que actúa de forma tenue, de forma subrepticia.


En suma, podríamos decir que la conformación de redes sociales en Internet sí forma ciertas estructuras que funcionan como árboles-raíz, y que materializan jerarquías, centros de poder, entre otros. Pero esto no es universal, el cambio y la hibridez también constituyen las conexiones humanas. Como bien dice Deleuze, “lo fundamental es pensar que tanto el árbol raíz como el rizoma canal no se oponen como modelos: uno actúa como modelo y como calco trascendente, incluso si engendra sus propias fugas. El otro actúa como un proceso inmanente que destruye el modelo y esboza un mapa, incluso si constituye sus propias jerarquías” (p. 47).

 

Por Luis Jaime González Gil

Maestro en Psicología Social por la Universidad Autónoma de Barcelona y Director de eResearch en Antropomedia 

Email: luisjaime@antropomedia.com


Referencias

Deleuze, G. & Guattari, F. (1977). Rizoma: Introducción. Valencia: Pretextos.

Reynoso, C. (2013). Árboles y redes: crítica del pensamiento rizomático. Buenos Aires: Ediciones desde abajo.