El anonimato en la Red (Parte 2)

LG: Noto, en ambas preguntas, una inquietud semejante o transversal, es decir, una tendencia por explicar el mundo desde lo dicotómico. Me explico, tanto pensarnos como seres conectados-no/conectados, o dividir la realidad en el mundo online u offline, o asumir que existe un espacio público o privado, provienen de nuestro pensamiento moderno y dialéctico, que separa la realidad en sujetos y objetos divisibles, contrarios que de vez en cuando se fusionan entre sí (blanco y negro= gris / tesis y antítesis: síntesis).

 

De modo que te devuelvo la pregunta con otra cuestión que puede servir de base: ¿en realidad estas separaciones tienen que ver con una cuestión natural?, ¿lo dicotómico es un a priori, tal como las categorías de Kant, es decir, las condiciones de posibilidad para poder pensar los objetos? Me parece que es fundamental que primero lleguemos a un acuerdo sobre este tema, para después hablar si el usuario tiene dos identidades (online/offline) o si Internet es un espacio público o privado.

 

IS: Pensar la dualidad no tiene detrás de sí una cuestión natural, sino política ¿qué condiciones permiten que expliquemos el mundo desde dicotomías?  Puede que con ello estemos frente un pensamiento estratégico que nos lleva a una producción teórica reductible a opuestos (bueno-malo) o jerarquías (rey-pueblo), se trata de una lógica que aísla y describe únicamente desde la polarización del objeto. Vale recordar a Ibañez, que sostenía que la producción teórica es en sí misma una lucha, lo que quiero decir es que la tendencia a explicar el mundo desde lo dicotómico, más que ser una tendencia es una propuesta que casi se vuelve condición para establecer cierto tipo de relaciones, incluyendo aquellas que producen conocimiento. Bastaría con preguntarse cuál es la necesidad de “UN” orden para abrir paso a otro tipo de preguntas, por ejemplo ¿es posible explicar la realidad desde distintas posiciones sin establecer un lenguaje dicotómico? Pero con ello estamos entrando a otro problema que lamentablemente en este momento no nos ocupa.

 

Por otro lado, volviendo al tema, podríamos escuchar a Agamben quien nos diría que no estamos frente a una dicotomía sino a una bipolaridad, se trata de analizar la unidad y no las distancias, de movilizar la posición, de problematizar la relación: hombre-mujer, habitar el guión, estar entre y no sobre, esto nos permite pensar y hacer preguntas de otro modo. Tentativamente estamos frente a un desplazamiento, ya no se trata de interrogar qué es aquello que llamamos público o privado o qué es eso de identidad online/offline, sino pensar  ¿cómo hacer para fundir lo público en lo privado (lo dicho estar entre)? Un asunto que me parece es político, entonces resulta necesario pensar Internet como un espacio que no produce una realidad distinta, sino que prolonga la vida ―por decirlo de alguna forma― de la calle.

 

Finalmente, cuando hablas de “nuestro” pensamiento moderno y dialéctico me parece que el tema se vuelve de orden epistemológico, por lo tanto, como lo decía antes, no sé si habría que definir si hay dos identidades o un Internet público/privado, quizá yo pensaría en interrogarnos seriamente sobre lo que nos lleva a pensar de esa forma, posiblemente con ello nos acerquemos a saber cómo actuamos en red. Considero que la dicotomía propicia que hablemos desde posiciones que no son múltiples sino contrarias, definidas, jerárquicas y a veces fijas, Internet más que ser el espacio público o privado, es el espacio de lo múltiple, quizá ahí resida la posibilidad de un anonimato, en producir un espacio que permita no definirse desde categorías antagónicas o verticales, sino apropiarse de la multiplicidad de formas de ser, basta con recordar que existe la suposición de habitar una sociedad constituida por identidades efímeras que hacen frágiles los vínculos, quizá en el anonimato la inestabilidad pueda resistir y producir alianzas.

 

LG: De acuerdo, te hacía la pregunta para establecer primero las bases, sin ellas no se puede continuar. Al igual que tú, creo que es necesario pensar que lo público y lo privado, lo offline y lo online, no son entidades dicotómicas per se, sino más bien formas de actuar de los individuos (dentro de muchos). En un caso, tiene que ver con la forma en que se aprecia el espacio (online), en el otro el carácter de la actividad (una sin mediación tecnológica, la otra basada totalmente en ella). Sin embargo, estos modos de pensar las acciones y el espacio, no definen todas las posibilidades de la realidad; y es aquí donde creo que el anonimato, pensado como la deconstrucción de la identidad fija, volviéndola múltiple y dispersa, es una manera de ser que se escapa de esta lógica separatista y de contrarios (no puede pensarse desde ahí), y en general, del registro y la vigilancia jerarquizada, al menos simbólicamente: sus acciones se siguen registrando, aunque tiendan al disparate en contra de la unidad.

 

Habrá que seguir pensando en otros modos de ser que se originan y trascienden tácticamente la lógica dicotómica, produciendo consecuencias hasta ahora impensables en la Red. Siempre viéndolo desde lo pragmático: ¿para qué queremos un anonimato en la red?, en el caso de la extorsión o sabotaje no creo que valga la pena, pero para determinar un espacio en el que las personas puedan expresarse, debatir y construir un conocimiento sin sentirse vigilados, esta idea de lo anónimo es importante y necesaria.



Por Iván Segura y Luis Jaime González Gil

Email: luisjaime@antropomedia.com


Referencias

Ibáñez, T. (2006) ¿Por qué A? Fragmentos dispersos para un anarquismo sin dogmas. Barcelona: Antrophos 

 

 

 

 

 

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