Medios sociales y olvido

Si bien la memoria colectiva está conformada por los recuerdos y elementos que la sociedad o algún grupo destaca, el internet –y más específico los medios sociales-, han provocado que se llegue a lo que se podría nombrar la época del olvido colectivo o del estancamiento memorístico continuo. Lo anterior debido a lo que dichas redes tienen como atributo que brinda ventaja en la vida cotidiana: contienen los recuerdos de sinfín de colectividades de tales o cuales acontecimientos (fechas y lugares) y además lo que se dijo (tanto ese día como posteriormente), proporcionando además la capacidad de, tiempo después, verlo nuevamente y volverlo a comentar.

 

La contrariedad de esto es que a la persona en lo individual -y por ende a los distintos grupos-, se les permite el confiar plenamente en esta herramienta tecnológica y eliminando el tener motivación o causa alguna por la cual aprehenderse de los que ahora se puede encontrar en Facebook o Twitter a la hora que sea, únicamente dando unos cuantos clicks.

 

Por si esto fuera poco, hay otra cuestión que incluye la dependencia informativa antes nombrada: el poder olvidar o permitirse asimilar e ir modificando con el paso del tiempo tal o cual evento que alguna vez aconteció, es imposible; siempre estará ahí, con santo y seña de quiénes participaron y lo que en su momento dijeron, todo eso, junto a fotografías varias, mapas y los famosos likes que aprobaban dichas acciones.

 

Puede que esto se vea como algo banal, sin embargo, para dimensionar la gravedad del asunto valdría la pena cuestionarse qué pasaría si de un momento a otro las fotos del viaje de seis meses a Egipto se borraran de Facebook junto a todos los contactos que ahí se establecieron, y pensar entonces qué recuerdos se tendrían de dicho acontecimiento y poco a poco notar si el recuerdo perdura ya sin los elementos de soporte que da la red social o a los pocos meses se vuelve tan difuso que terminan por desaparecerse todos los detalles y ya nada más quedan unas cuantas anécdotas poco trascendentales.

 

Así pues el dejar en las manos de un par de medios sociales los recuerdos colectivos que nos han venido ocurriendo durante los últimos años es relativamente fácil e incluso más exacto, sin dejar de significar esto que lo que antes construíamos al charlar e invocar lo que nos había sucedido para de ésta forma reapropiarnos de nuestro pasado, lo hemos puesto a merced de unos cuantos clicks.

 

Antropomedia

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